Hay un detalle que sorprende a quien visita La Rioja por primera vez: bajo estos montes de robles, hayas y manantiales caminaron dinosaurios. Y no metafóricamente. Dejaron sus pisadas marcadas en el barro de antiguas orillas, y aquel barro se convirtió en roca. Hoy, la Sierra de Cameros es uno de los mayores tesoros del mundo en icnitas —huellas fósiles de dinosaurio—, con miles de pisadas repartidas por sus valles.
Es la misma sierra, la misma roca y la misma red de agua subterránea de la que hoy nacen las aguas de Mineraqua. En este artículo te llevamos 120 millones de años atrás para entender por qué La Rioja guarda este patrimonio único… y cómo se conecta con el agua mineral natural que mana de la Sierra de Cameros.
Un viaje 120 millones de años atrás
Durante el Cretácico Inferior, hace unos 120 millones de años, lo que hoy es la Sierra de Cameros no era una montaña, sino una enorme cuenca sedimentaria: un mosaico de ríos, lagunas, deltas y llanuras encharcadas. La llamada Cuenca de Cameros era un territorio cálido y húmedo, surcado por cursos de agua y salpicado de orillas fangosas donde la vida bullía.
Por esas orillas blandas se desplazaban los dinosaurios. Cada pisada hundía el barro, y cuando el sol lo secaba y nuevos sedimentos lo cubrían, la huella quedaba sellada. Capa sobre capa, durante millones de años, esos lodos se compactaron hasta transformarse en la roca que hoy aflora en los barrancos riojanos. El agua, ya entonces, era la protagonista: sin aquellas orillas húmedas, las icnitas nunca se habrían formado.
Un patrimonio de talla mundial
La Rioja conserva miles de huellas de dinosaurio distribuidas en más de un centenar de yacimientos, lo que la sitúa entre los conjuntos de icnitas más importantes del planeta. Por su valor científico, los yacimientos de huellas de dinosaurio de la Península Ibérica —con La Rioja a la cabeza— han sido candidatos a Patrimonio Mundial de la UNESCO.
Enciso, la capital de los dinosaurios
El corazón de este patrimonio late en el valle del Cidacos, en el este de la Sierra de Cameros. Y su capital indiscutible es Enciso, un pequeño pueblo que concentra algunos de los yacimientos más espectaculares y mejor conservados de España.
Alrededor de Enciso, rutas señalizadas conducen a yacimientos como Valdecevillo, La Virgen del Campo o Los Cayos, donde es posible ver sobre la roca rastros completos de dinosaurios —es decir, varias pisadas seguidas que marcan el camino exacto que siguió el animal—. Algunas superficies muestran incluso marcas de ondulaciones de agua y grietas de desecación, prueba de aquellas antiguas orillas.
El municipio cuenta además con el Centro Paleontológico de Enciso y con El Barranco Perdido, un parque de paleoaventura pensado para que las familias descubran el mundo de los dinosaurios de forma didáctica y divertida. Pero Enciso no está solo: Igea —con el gran yacimiento de La Era del Peladillo y su famoso tronco fósil—, Munilla, Préjano y Cornago completan una autentica red de huellas que se conoce como la Ruta de las Icnitas.
Qué huellas puedes ver
No todas las pisadas son iguales. Aprender a distinguirlas convierte cualquier visita en una pequeña investigación. Estos son los tres grandes tipos que dejaron los dinosaurios de Cameros:
| Tipo de dinosaurio | Cómo es su huella |
|---|---|
| Terópodos (carnívoros bípedos) | Tres dedos largos y afilados, a menudo con marca de garra. Caminaban a dos patas. |
| Ornitópodos (herbívoros bípedos) | Tres dedos más anchos y redondeados, sin garras marcadas. |
| Saurópodos (gigantes cuadrúpedos) | Huellas grandes y redondeadas; las patas traseras dejan marcas enormes, casi circulares. |
En algunos yacimientos se conservan detalles asombrosos: rastros de crías junto a adultos, huellas de dinosaurios que parecen correr y hasta marcas de arrastre de la cola. Cada pisada es una instantánea congelada de un gesto que ocurrió en una mañana cualquiera, hace 120 millones de años.
La misma tierra que hoy filtra el agua
Aquí es donde la historia se cierra en círculo. Esas rocas del Cretácico —areniscas y calizas formadas en un mundo de agua— no solo guardan huellas: también son el gran filtro natural por el que hoy circula el agua de la Sierra de Cameros. La lluvia y la nieve se infiltran por las grietas de estos estratos, descienden lentamente y se mineralizan al atravesar la roca, hasta alcanzar el acuífero protegido a 156 metros de profundidad del que Mineraqua extrae sus aguas.
Dicho de otro modo: el mismo entorno geológico que conservó las pisadas de los dinosaurios es el que da pureza y mineralización equilibrada al agua que llega hoy a tu vaso. San Millán, de mineralización débil (374 mg/l) y muy baja en sodio, y Peñaclara, alcalina y con flúor natural desde 1861, nacen de esa misma sierra con el aval de la certificación FSSC 22000. Beber agua de Cameros es, en cierto sentido, beber tiempo geológico.
«Donde un dinosaurio dejó su huella en el barro, hoy se filtra gota a gota el agua de la Sierra de Cameros. La misma roca cuenta las dos historias.»
Cómo visitar la Ruta de las Icnitas
Recorrer los yacimientos es una de las experiencias familiares más originales de La Rioja, y se combina a la perfección con el senderismo y la gastronomía de la zona. Algunas claves para organizar tu visita:
- Empieza por Enciso: el Centro Paleontológico y El Barranco Perdido son la mejor introducción, sobre todo si viajas con niños.
- Sigue la señalización: la Ruta de las Icnitas conecta yacimientos en Enciso, Igea, Munilla, Préjano y Cornago con paneles explicativos.
- Calza adecuado: muchos yacimientos están al aire libre, en barrancos y laderas; lleva calzado de montaña y agua suficiente.
- Respeta la roca: las huellas son frágiles y únicas. Obsérvalas, fotografíalas, pero nunca las pises ni las marques.
Hidratación para una jornada de exploración
El sur de La Rioja puede ser caluroso en verano y las rutas implican caminar al sol. Lleva siempre agua y bebe de forma regular, sin esperar a tener sed. Una botella de agua mineral natural en la mochila es el mejor compañero para descubrir dinosaurios sin acabar agotado. Si quieres calcular cuánto beber, consulta nuestra guía de hidratación en verano.
Del este al oeste de Cameros: una sola sierra
Mientras las icnitas se concentran en el Camero Nuevo y el valle del Cidacos, al oeste se extiende el Camero Viejo, el valle del Iregua, donde se encuentra Torrecilla en Cameros, cuna de Mineraqua. Son dos mitades de una misma sierra: la que cobija pueblos de piedra, robledales, manantiales y, bajo tierra, el acuífero que da vida a sus aguas. Si te apetece descubrir esta otra cara, no te pierdas nuestra ruta por el Camero Viejo ni las mejores rutas de senderismo de La Rioja.
La Rioja no es solo vino y huellas: es agua. Los viñedos y los manantiales conviven con un pasado jurásico que muy pocos territorios pueden presumir de mostrar. Y todo —el vino, el agua, los dinosaurios— comparte una misma razón de ser: una tierra moldeada, desde hace millones de años, por el agua.
Conclusión: pisadas de gigantes, agua de siempre
Las icnitas de la Sierra de Cameros son mucho más que una curiosidad para amantes de los dinosaurios. Son la prueba, escrita en piedra, de que esta tierra siempre estuvo ligada al agua: del barro húmedo del Cretácico al acuífero que hoy abastece a Peñaclara y San Millán. Visitar Enciso, Igea o Munilla es asomarse a 120 millones de años de historia… y entender mejor de dónde viene el agua mineral natural que bebemos.
Descubre el origen de nuestras aguas de la Sierra de Cameros en mineraqua.com y planifica tu próxima escapada a la tierra del agua y los dinosaurios de La Rioja.