Por donde hoy caminan familias y ciclistas, hace un siglo pasaba un tren. La Vía Verde del Cidacos aprovecha el trazado de aquel viejo ferrocarril que unía Calahorra con Arnedillo y que nunca llegó a completar su viaje hacia Soria. El resultado es una ruta rara en La Rioja: 34 kilómetros casi sin cuestas, siempre junto a un río, que sube de la ribera del Ebro hasta la sierra sin que apenas te des cuenta de que estás ganando altura.

La llaman, con razón, la ruta del agua. El Cidacos te acompaña de principio a fin, y al final de todo espera un pueblo termal donde el agua brota caliente de la tierra. Esta es la guía completa para hacerla: cuántos kilómetros son, por dónde pasa, cómo recorrerla a pie o en bici y qué no perderse por el camino.

Puntos clave

  • La Vía Verde del Cidacos tiene unos 34 km (33,7 km oficiales) entre Calahorra y Arnedillo, más una variante de 4 km a Préjano.
  • Sigue el antiguo ferrocarril Calahorra–Arnedillo, así que las pendientes son suavísimas: dificultad baja.
  • Pasa por Autol, Quel, Arnedo, Herce y Santa Eulalia Bajera, del valle a la sierra.
  • Es ideal a pie o en bicicleta, y buena parte del recorrido es accesible y apta para familias por tramos.
  • Atraviesa bosques de ribera y cortados de roca donde anidan buitres.
  • Termina cerca de las pozas termales de Arnedillo, gratuitas y al aire libre.
  • No hay agua potable garantizada en ruta: lleva tu propia agua mineral, sobre todo en verano.

¿Qué es la Vía Verde del Cidacos y por qué «del agua»?

Una vía verde es un antiguo trazado de ferrocarril reconvertido en itinerario para pasear y pedalear. En este caso, el Camino Natural Vía Verde del Cidacos discurre por la plataforma del tren minero que unía Calahorra y Arnedillo, clausurado hace décadas. Al heredar el trazado del tren, hereda también su virtud: los trenes no suben cuestas empinadas, así que la pendiente es constante y muy suave.

El apellido «del agua» no es marketing. La ruta sigue el curso del río Cidacos, que nace en la sierra y baja hasta el Ebro, y recorre su valle de punta a punta. Es un hilo de agua que, en un territorio tan ligado a los manantiales como La Rioja, une regadíos de la ribera, cortados donde el río ha excavado la roca y, al fondo, el termalismo de Arnedillo. Si te interesa cómo se forma toda esa agua bajo la sierra, lo contamos en cómo nace el agua mineral en la Sierra de Cameros.

Ficha rápida: kilómetros, desnivel y dificultad

Antes de calzarte las botas o sacar la bici, los números que importan. La Vía Verde del Cidacos es una ruta larga pero cómoda, pensada para hacerse entera o por tramos.

DatoDetalle
LongitudUnos 34 km (33,7 km oficiales) + variante de 4 km a Préjano
RecorridoCalahorra → Autol → Quel → Arnedo → Herce → Santa Eulalia Bajera → Arnedillo
DificultadBaja (pendientes muy suaves de trazado ferroviario)
CómoA pie o en bicicleta; en varias etapas si se va andando
PaisajeDel valle del Ebro a la sierra: ribera, huertas y cortados
FirmeCómodo y buena parte accesible

La ruta suele plantearse en dos etapas cuando se hace andando, o de una sola vez en bicicleta. Un clásico para quien no quiere hacerla completa es el tramo final, de Arnedo a Arnedillo (unos 13 km), el más espectacular porque es donde el valle se cierra y aparecen los cortados.

El recorrido pueblo a pueblo: de Calahorra a Arnedillo

El punto de partida es Calahorra, la segunda ciudad de La Rioja, en plena ribera del Ebro. La vía arranca en el parque del Cidacos, a las afueras, y sale de la ciudad entre huertas: estamos en la Rioja Baja, tierra de verduras con fama propia.

Enseguida se suceden los pueblos. Autol, conocido por sus formaciones rocosas del Picuezo y la Picueza; Quel, colgado de una ladera; y Arnedo, la capital del calzado, punto intermedio ideal para partir la ruta o reponer fuerzas. A partir de ahí el paisaje cambia: Herce y Santa Eulalia Bajera marcan la transición del valle a la sierra, y el río empieza a encajonarse.

Cómo organizar el día

Si vas en coche y quieres hacer solo un tramo, deja el vehículo en Arnedo y ve hacia Arnedillo: es el trozo más bonito y acaba en las pozas termales. Para la ruta completa, lo cómodo es un segundo coche o un taxi entre Calahorra y Arnedillo, o hacerla en bici y volver por el mismo trazado.

A pie o en bici: cómo hacerla (también con niños)

La gran ventaja de una vía verde es que se adapta a casi todo el mundo. En bicicleta de montaña o gravel es un paseo rodado: firme compacto, sin cuestas y con el aliciente de enlazar varios pueblos en una mañana. A pie, la recomendación es elegir un tramo o dividirla en dos jornadas, porque 34 km del tirón son muchos.

Con niños funciona muy bien por tramos cortos, gracias a lo llano del recorrido y a que buena parte es accesible. La clave en familia es no ser ambicioso con la distancia y planificar la vuelta. Es la misma filosofía que aplicamos a las mejores rutas de senderismo de La Rioja: mejor un tramo disfrutado que la ruta entera sufrida.

Qué llevar en verano

En agosto, el valle del Cidacos aprieta de calor y hay tramos sin apenas sombra. Además, en la vía no hay fuentes garantizadas cada pocos kilómetros, así que la hidratación la llevas tú. Gorra, protección solar, salir temprano y agua suficiente son la diferencia entre una mañana estupenda y una tarde de dolor de cabeza. Sobre esto último, ojo: la deshidratación es una causa habitual de dolor de cabeza en excursiones.

Los cortados del Cidacos: roca, buitres y ribera

Lo que hace especial a esta vía verde no es solo el río, sino cómo cambia el paisaje. En su primera mitad domina la ribera: choperas, cañaverales y huertas. Pero al acercarse a la sierra, el Cidacos se encaja entre cortados de roca donde el agua ha esculpido paredes verticales a lo largo de milenios.

Esas paredes son un paraíso para las aves rupícolas: buitres leonados, alimoches y otras rapaces anidan en los cortados y planean sobre el valle. Llevar unos prismáticos multiplica la experiencia. Es el mismo tipo de escultura del agua sobre la piedra que se ve, a otra escala, en las cascadas de la Sierra de Cameros.

El premio final: las pozas termales de Arnedillo

La ruta termina cerca de Arnedillo, uno de los grandes referentes del termalismo riojano. Aquí el agua no solo acompaña: brota caliente de la tierra. Además de su balneario, el pueblo tiene unas pozas termales al aire libre, gratuitas y sin horario, junto al río, donde el agua sale muy caliente y se va templando de poza en poza.

Es el broche perfecto para la ruta, aunque conviene un matiz estacional: el agua caliente apetece más en otoño e invierno que en pleno agosto. En verano, muchos prefieren un chapuzón de agua fría. Si es tu caso, echa un vistazo a nuestra guía de piscinas naturales y pozas de La Rioja, y para entender de dónde sale ese calor, a los balnearios y aguas termales de La Rioja.

El valle de los dinosaurios: icnitas a un paso

Un motivo más para dedicar un fin de semana entero a la zona: el valle del Cidacos es el valle de los dinosaurios. Aguas arriba de Arnedillo, en el entorno de Enciso, se conserva uno de los mayores conjuntos de icnitas —huellas fósiles de dinosaurio— de Europa, con yacimientos preparados para la visita.

Hace millones de años, estos animales caminaban por las orillas fangosas de antiguas lagunas, y el barro conservó sus pisadas. El agua, otra vez, en el origen de todo. Si te fascina esta huella del pasado, la contamos con detalle en las huellas de dinosaurio de la Sierra de Cameros.

Hidratación en la ruta: el agua que sí puedes beber

El Cidacos será el protagonista del paisaje, pero el agua del río no es potable: por muy limpia que parezca, arrastra actividad ganadera y agrícola aguas arriba y no está tratada. El agua que te hidrata en la ruta es la que llevas en la mochila.

Para una jornada larga bajo el sol, un agua mineral natural repone bien porque aporta minerales además de líquido. La Peñaclara, embotellada en la Sierra de Cameros de esta misma tierra riojana, o la San Millán, de mineralización débil y baja en sodio, son opciones nacidas a pocos valles de aquí. Congela media botella la noche antes y llévala junto a otra sin congelar: tendrás agua fresca durante horas. Si quieres afinar cuánto beber, tienes la cuenta hecha en cuánta agua beber al día.

Preguntas frecuentes

¿Cuántos kilómetros tiene la Vía Verde del Cidacos?

El Camino Natural Vía Verde del Cidacos tiene unos 34 kilómetros (33,7 km en su ficha oficial) entre Calahorra y Arnedillo, siguiendo el trazado del antiguo ferrocarril. A ese recorrido principal se le suma una variante de unos 4 km que sube hasta Préjano. Se puede hacer de una vez o dividida en etapas, y en cualquiera de los dos sentidos.

¿Dónde empieza y dónde termina?

Empieza en Calahorra, en el parque del Cidacos a las afueras de la ciudad, y termina en Arnedillo, ya en plena sierra. Por el camino pasa por Autol, Quel, Arnedo, Herce y Santa Eulalia Bajera, con una variante hacia Préjano. La mayoría la hace de Calahorra a Arnedillo, ganando altura de forma muy suave siguiendo el río.

¿Es difícil la Vía Verde del Cidacos?

No. Es una ruta de dificultad baja: al aprovechar una antigua vía de tren, las pendientes son muy suaves y no hay cuestas fuertes. El firme es cómodo y buena parte del recorrido es accesible. Lo único a tener en cuenta es la distancia total y la falta de sombra en algunos tramos, sobre todo en verano; conviene llevar agua y protección solar.

¿Se puede hacer en bicicleta?

Sí, es una de las formas más populares de recorrerla. Al ser llana y de firme compacto, resulta ideal para bicicleta de montaña o gravel, e incluso para familias con niños si se hacen tramos cortos. En bici puedes enlazar Calahorra con Arnedillo en una mañana; a pie es más cómodo dividirla en dos etapas o elegir un tramo, como Arnedo–Arnedillo.

¿Qué hay al final de la ruta, en Arnedillo?

Arnedillo es un pueblo termal del valle del Cidacos. Además de su balneario, tiene unas pozas termales al aire libre, gratuitas y sin horario, donde el agua brota muy caliente y se enfría de poza en poza junto al río. Es el premio perfecto tras la ruta, aunque el agua caliente apetece más en otoño e invierno que en pleno agosto.

¿Se pueden ver huellas de dinosaurio cerca?

Sí. El valle del Cidacos es conocido como el valle de los dinosaurios: aguas arriba de Arnedillo, en Enciso y su entorno, hay uno de los mayores conjuntos de icnitas (huellas fósiles de dinosaurio) de Europa, con yacimientos visitables. Es una excursión natural para combinar con la vía verde si dedicas un fin de semana a la zona.