En la etiqueta de casi cualquier agua mineral hay un dato que la mayoría pasa por alto, entre el calcio, el bicarbonato y el sodio: la sílice. No suena a nutriente estrella, no aparece en los anuncios de complementos y, sin embargo, es el mineral que el cuerpo necesita para fabricar colágeno, esa proteína que sostiene la piel, los huesos, el cartílago y hasta el pelo.

Lo curioso es que una de las mejores formas de obtenerlo es sencillamente bebiendo. El silicio disuelto en el agua es de los más fáciles de asimilar que existen. Aquí te contamos qué es exactamente esa sílice, por qué no tiene nada que ver con el polvo peligroso de las canteras y qué hace realmente en tu organismo.

Puntos clave

  • El silicio es el elemento; la sílice (dióxido de silicio) es su forma en rocas y arena. En el agua va disuelto como ácido silícico.
  • El silicio del agua es muy biodisponible: el cuerpo lo absorbe con facilidad, mejor que el de muchos alimentos y suplementos.
  • Participa en la síntesis del colágeno y en la salud de huesos, cartílago, piel, pelo y uñas.
  • Ayuda a que el calcio se fije bien en el hueso: se ha asociado con mayor densidad mineral ósea.
  • El sílice del agua no es cancerígeno: el riesgo es el polvo de sílice cristalina inhalado, no el silicio que se bebe.
  • Con la edad disminuye el silicio de los tejidos, lo que explica parte del interés científico por este mineral.
  • El agua mineral natural aporta silicio junto a otros minerales y con la mejor hidratación posible.

¿Qué es el sílice y en qué se diferencia del silicio?

Es la primera confusión, y conviene aclararla. El silicio (símbolo Si) es un elemento químico; de hecho, es el segundo más abundante de la corteza terrestre, después del oxígeno. La sílice es su forma combinada con oxígeno, el dióxido de silicio (SiO₂), y es lo que forma la arena de la playa, el cuarzo y buena parte de las rocas de una montaña.

En el agua, sin embargo, el silicio no está como grano de arena: cuando el agua de lluvia circula durante años por rocas ricas en silicatos, disuelve poco a poco parte de ese silicio y lo transporta en forma de ácido silícico (H₄SiO₄), una forma soluble e invisible. Es exactamente el mismo proceso lento de filtración que explicamos en cómo nace un agua mineral en la Sierra de Cameros. Y esa forma disuelta es, precisamente, la que el cuerpo puede absorber.

¿El sílice del agua es peligroso o cancerígeno?

Es una de las búsquedas más frecuentes, y la respuesta tranquiliza: el sílice que se bebe no es el sílice que preocupa. Cuando se habla de sílice como cancerígeno, se refiere al polvo de sílice cristalina inhalado en entornos laborales, como canteras, corte de piedra, fundiciones o cerámica. Es un riesgo respiratorio, por vía pulmonar, que a largo plazo puede causar silicosis.

El silicio del agua es algo completamente distinto: ácido silícico disuelto, que se ingiere y se absorbe por el aparato digestivo. Está presente de forma natural en prácticamente todas las aguas potables, minerales o del grifo. Beber agua con silicio no supone ningún riesgo de ese tipo; al contrario, el cuerpo lo utiliza y elimina lo que le sobra por la orina.

¿Qué hace el sílice en el cuerpo humano?

Aunque se necesita en cantidades pequeñas (es un elemento traza), el silicio está implicado en la salud de todos los tejidos que dan estructura al cuerpo. Su papel más reconocido gira en torno a una palabra: colágeno.

Huesos y densidad ósea

El silicio interviene en la mineralización del hueso: ayuda a formar la matriz de colágeno sobre la que después se deposita el calcio. Grandes estudios poblacionales, como los derivados del clásico estudio Framingham, han observado que una mayor ingesta de silicio se asocia con una mayor densidad mineral ósea, especialmente en la cadera. No sustituye al calcio ni a la vitamina D, pero trabaja con ellos. Por eso el silicio se suele mencionar junto al calcio del agua mineral y la salud de los huesos.

Colágeno, piel, pelo y uñas

El silicio es necesario para sintetizar colágeno y elastina, las proteínas que mantienen la piel firme y elástica. Se le relaciona con la firmeza cutánea y con la resistencia del pelo y las uñas. Es un buen complemento de lo que ya contamos sobre la hidratación de la piel desde dentro: el agua no solo aporta líquido, también aporta los minerales con los que el cuerpo construye sus tejidos.

Cartílago y articulaciones

Al participar en la formación de colágeno y de glucosaminoglicanos, el silicio contribuye a un cartílago y un tejido conjuntivo más firmes, esos que amortiguan las articulaciones. No es un remedio para el dolor articular, pero sí un nutriente que acompaña el mantenimiento de la estructura del cartílago.

El silicio del agua y el cerebro: qué dice la investigación

Hay una línea de investigación que ha dado que hablar y conviene explicar con prudencia. Algunos estudios sugieren que el ácido silícico del agua favorece la eliminación de aluminio del organismo a través de la orina. Como el aluminio se ha estudiado en relación con la salud neurológica, varios grupos han explorado si beber aguas ricas en silicio podría tener interés en ese terreno.

Es importante ser claro: se trata de investigación preliminar, no de una conclusión cerrada ni de una promesa de salud. Lo que sí está bien documentado es el mecanismo químico de arrastre del aluminio; el resto son hipótesis en estudio. La idea de fondo, en cualquier caso, refuerza algo sencillo: el silicio del agua se comporta como un componente activo, no como un dato inerte de la etiqueta.

¿Cuánto silicio necesitamos y de dónde sale?

No existe una cantidad diaria recomendada oficial de silicio como la hay para otros minerales, pero se estima que la ingesta media a través de la dieta ronda las varias decenas de miligramos al día. Las fuentes principales son:

La ventaja del agua es la biodisponibilidad: el silicio en forma de ácido silícico se absorbe con mucha facilidad, mientras que el de algunos alimentos (o el de suplementos poco solubles) se aprovecha peor. Dicho de otro modo, no hace falta un frasco de cápsulas para incorporar silicio: un buen hábito de hidratación ya suma. Si quieres localizar este dato la próxima vez que compres agua, te ayudará nuestra guía sobre cómo leer la etiqueta de un agua mineral.

El silicio en el agua mineral de la Sierra de Cameros

Las aguas de Mineraqua nacen de un acuífero situado a 156 metros de profundidad en la Sierra de Cameros, en La Rioja, tras filtrarse durante años por rocas silicatadas. Ese recorrido geológico es el que aporta al agua su perfil mineral natural, incluido el silicio en forma de ácido silícico, junto a minerales como el calcio, el magnesio o el bicarbonato.

En el caso de San Millán, hablamos de un agua de mineralización débil y baja en sodio, ligera y equilibrada, ideal para beber a diario y para el canal de restauración. Peñaclara, con su manantial centenario y su carácter alcalino, y 22 Artesian, en la gama premium, completan un origen común: un entorno protegido donde el agua se mineraliza de forma natural. El silicio no es un añadido ni un reclamo; es parte de lo que el agua trae consigo desde la roca.

¿Qué pasa si tomo silicio todos los días? Seguridad y contraindicaciones

El silicio que llega por el agua y la comida se consume a diario y sin problema: forma parte de la alimentación normal desde siempre. El silicio soluble tiene una toxicidad muy baja; el cuerpo absorbe lo que necesita y elimina el exceso por la orina.

La precaución cambia con los suplementos concentrados de silicio (silicio orgánico, extractos de cola de caballo, etc.). No son lo mismo que un vaso de agua: aportan dosis mucho mayores, y ahí sí conviene respetar la dosis del fabricante y consultar al médico o farmacéutico, especialmente en personas con problemas renales, embarazadas o en periodo de lactancia. Como siempre, obtener minerales de una fuente natural y equilibrada como el agua es la vía más sensata.

Preguntas frecuentes

¿Qué hace el sílice en el cuerpo humano?

Participa en la fabricación del colágeno y de las proteínas que estructuran los tejidos conectivos: huesos, cartílago, piel, tendones, pelo y uñas. Interviene en la mineralización del hueso, ayudando a que el calcio se fije bien, y se asocia con la elasticidad y firmeza de la piel. Es un elemento traza: se necesita poco, pero acompaña al calcio y al magnesio en la salud del esqueleto.

¿El sílice es lo mismo que el silicio?

No del todo. El silicio es el elemento químico (Si); el sílice es el dióxido de silicio (SiO₂), que forma la arena y el cuarzo. En el agua, el silicio va disuelto como ácido silícico, que es la forma que el cuerpo absorbe. Por eso el sílice del agua no tiene relación con el polvo de sílice de una cantera.

¿El sílice del agua es cancerígeno?

No. Lo cancerígeno es el polvo de sílice cristalina inhalado en entornos industriales, un riesgo pulmonar. El sílice disuelto en el agua es ácido silícico, una forma distinta que se bebe y se absorbe, presente de forma natural en casi todas las aguas. Beber agua con silicio no conlleva ese riesgo.

¿Qué pasa si tomo silicio todos los días?

El silicio del agua y de la dieta se consume a diario sin problema; el cuerpo aprovecha lo que necesita y elimina el resto por la orina, ya que su toxicidad es muy baja. Distinto es el caso de los suplementos concentrados: conviene respetar la dosis indicada y consultar al médico o farmacéutico, sobre todo si hay problemas renales.

¿Qué hace el silicio en las articulaciones?

Contribuye a la síntesis del colágeno y de los glucosaminoglicanos, componentes del cartílago y del tejido conjuntivo que amortigua las articulaciones. Al favorecer un tejido conectivo más firme y elástico, se asocia con el mantenimiento de la estructura articular. No es un tratamiento para el dolor, sino un nutriente de apoyo junto a una buena hidratación.

¿Cuáles son los síntomas de la falta de silicio?

En humanos no hay una deficiencia bien definida, porque la dieta y el agua suelen aportar suficiente. En estudios, una ingesta baja de silicio se ha relacionado con menor densidad ósea y tejidos conectivos más débiles (piel, pelo, uñas). Con la edad disminuye el silicio de los tejidos, lo que ha impulsado el interés por su papel en el envejecimiento.

La sílice es el ejemplo perfecto de por qué el agua es mucho más que un líquido para calmar la sed: cada trago arrastra minerales que el cuerpo necesita para construirse y mantenerse. Un buen hábito de hidratación con un agua mineral natural de perfil equilibrado aporta silicio en su forma más asimilable, sin frascos ni etiquetas milagrosas. Descubre el origen y la composición de las aguas de la Sierra de Cameros —Peñaclara, San Millán y 22 Artesian— en Mineraqua.com.