La primera tormenta seria de septiembre cae sobre Cameros y, sin que nadie lo anuncie, empieza una cuenta atrás. En los bares de Torrecilla, de Villoslada y de Nieva se dice la misma frase con distintas palabras: si aguanta la humedad, en dos semanas hay. No es superstición de pueblo. Es una previsión biológica bastante exacta, y depende de una sola variable.
La sierra guarda algo más que paisaje. Guarda un ciclo del agua que empieza en esa tormenta y termina en dos sitios distintos: un boletus que asoma entre el musgo dentro de quince días, y un acuífero a 156 metros bajo tierra que tardará años en recibir esa misma lluvia. Las setas son la parte visible y rápida de una historia que abajo va muy despacio.
Antes de coger la cesta conviene saber dos cosas: qué permite exactamente la normativa riojana, que es más estricta de lo que mucha gente cree, y por qué el agua manda por encima del calendario.
Puntos clave
- El límite general en La Rioja es de 3 kilos de setas por persona y día, salvo en terrenos acotados, donde manda el permiso del propio acotado (habitualmente 6 kilos).
- Prohibido recolectar lunes y martes, salvo festivos nacionales o regionales. La semana micológica va de miércoles a domingo.
- Prohibido recoger de noche: solo entre el amanecer y la puesta de sol, con la referencia del Observatorio Astronómico Nacional para Logroño.
- La cesta es obligatoria y las bolsas de plástico están prohibidas, porque impiden que las esporas caigan al monte mientras caminas.
- Prohibido rastrillar el suelo o dañar el micelio, y prohibido recoger ejemplares que no hayan alcanzado su madurez.
- En las áreas reguladas de Cameros hace falta permiso, personal, intransferible y vinculado a un área concreta. Los menores de 14 años no lo necesitan, pero deben ir con un adulto que lo tenga.
- Todo el marco lo fija el Decreto 1/2015, de 9 de enero, del Gobierno de La Rioja.
- Una seta es agua en torno al 90 % de su peso: sin lluvia sostenida no hay temporada, por muchos permisos que se compren.
¿Cuándo se puede recoger setas?
Hay dos calendarios y no coinciden. Uno lo firma el Gobierno de La Rioja y el otro lo escribe la lluvia.
El calendario legal: de miércoles a domingo, y con luz
El Decreto 1/2015 prohibe recolectar setas los lunes y los martes, con la única excepción de que sean festivos a nivel nacional o regional. Son dos días de descanso para el monte, pensados para reducir la presión sobre unos pinares que en un fin de semana de octubre pueden recibir cientos de visitantes.
También prohibe recolectar de noche, entre la puesta de sol y el amanecer, tomando como referencia el orto y el ocaso que publica el Observatorio Astronómico Nacional para la ciudad de Logroño. La costumbre de madrugar tanto que se llega al monte con linterna, muy extendida cuando la competencia aprieta, está fuera de norma.
El calendario real: quince días después del agua
El otro calendario no admite negociación. La regla empírica que manejan los aficionados es de diez a quince días desde una lluvia abundante, con matices por especie: el níscalo suele hacerse esperar bastante más desde las primeras lluvias serias de final de verano.
Y hay una condición que se olvida: no basta con que llueva un día. Hace falta que el suelo se mantenga húmedo durante el proceso, con temperaturas suaves, sin heladas y sin viento seco que evapore la humedad superficial. Un chaparrón seguido de tres días de sol y cierzo no da temporada. Por eso dos otoños con la misma lluvia acumulada pueden ser un año memorable y un año en blanco.
Lo que ves no es el hongo: es su fruto
La confusión de fondo es de vocabulario. La seta no es el organismo, es su órgano reproductor. El hongo de verdad es el micelio, una red de filamentos microscópicos llamados hifas que se extiende por el suelo, entre la hojarasca y las raíces, y que puede llevar años ahí sin que nadie sospeche nada.
Durante los meses secos del verano ese micelio se repliega hacia las capas más profundas y húmedas del suelo y entra en una especie de latencia. No muere, espera. Cuando el agua vuelve a empapar el perfil del suelo y la temperatura baja lo justo, el micelio dispone de golpe de dos cosas que le faltaban: humedad y una señal de que toca reproducirse.
Entonces levanta la seta. Y la levanta a una velocidad que sorprende porque, en el fondo, está construyendo un objeto que es agua en torno a un 90 %. No fabrica esa agua: la bombea del suelo. Un boletus de 300 gramos son unos 270 gramos de agua que estaban en la tierra dos días antes.
¿Hace falta permiso para coger setas en la Sierra de Cameros?
En las áreas micológicas reguladas, sí, y la Sierra de Cameros está en buena parte regulada. Solo los montes de Villoslada de Cameros y Lumbreras suman más de 15.000 hectáreas acotadas, y a ellos se añaden zonas gestionadas por otros municipios de la comarca, cada una con su propio sistema.
Las condiciones comunes son claras. El permiso es personal e intransferible, hay que llevarlo encima y presentarlo junto al DNI o documento equivalente cuando lo pida el personal de vigilancia autorizado, y está vinculado siempre al área concreta para la que se expide. Esto último es la fuente de la mayoría de los sustos: un permiso de un municipio no cubre el monte del municipio vecino, y todas las setas que lleves en la cesta deben proceder del área autorizada.
Hay modalidades diarias, de temporada y tarifas específicas para vecinos empadronados, y en la mayoría de los casos se tramitan por internet antes de salir de casa. Los menores de 14 años no están obligados a tener permiso, pero deben recolectar acompañados de un adulto que sí lo tenga. Y en un terreno acotado de titularidad privada hace falta, además, autorización del propietario.
¿Cuántos kilos por persona y día? El límite de los 3 kilos
Es la pregunta que más se busca y la que más se responde mal. La norma general en La Rioja fija un máximo de 3 kilos por persona y día, sumando todas las especies. No hay un cupo distinto para níscalos, para boletus o para setas de chopo: es el total de la cesta.
La excepción son los terrenos acotados, donde rigen las condiciones establecidas para el acotado. En zonas reguladas de La Rioja como la Sierra Cebollera o Moncalvillo, el permiso autoriza hasta 6 kilos en la jornada para la que se expide. Algunos municipios aplican límites propios para vecinos, siempre dentro de lo que fija su regulación.
Conviene subrayar lo obvio porque es donde se cometen las infracciones de buena fe: el límite es por recolector y por día, no por cesta, ni por familia, ni por coche.
¿Es obligatorio llevar cesta? Sí, y no es una cuestión de estilo
La normativa exige transportar las setas en cestas o recipientes similares que permitan la aireación, y prohibe expresamente las bolsas de plástico. El motivo está escrito en la propia norma: las bolsas impiden la transpiración y, sobre todo, impiden que las esporas caigan al exterior.
Dicho de otra manera: cuando caminas por el pinar con una cesta de mimbre o de rejilla al brazo, vas sembrando. Las esporas se desprenden por las aberturas y quedan repartidas por el monte que acabas de recorrer. Esa es literalmente la temporada del año que viene. En una bolsa cerrada se quedan dentro, junto con la humedad que acaba estropeando la propia recolecta antes de llegar a casa.
Las 7 normas que resumen el decreto
Si te quedas solo con una lista, que sea esta. Todas proceden del Decreto 1/2015, de 9 de enero, y de las condiciones generales de las áreas reguladas riojanas:
- Máximo 3 kilos por persona y día, salvo lo que autorice el permiso en terreno acotado.
- Ni lunes ni martes, salvo festivo nacional o regional.
- Solo con luz natural, entre el amanecer y la puesta de sol.
- Cesta ventilada obligatoria; bolsas de plástico prohibidas.
- Nada de rastrillar el suelo ni dañar el micelio. Tampoco arrancar el ejemplar desde la base llevándose el micelio, salvo en especies que lo requieran para su correcta identificación. Se corta con navaja.
- Solo ejemplares maduros. Los pasados, rotos o alterados se dejan en su sitio sin deteriorarlos, y las especies que no vayas a recoger tampoco se pisan ni se destrozan: cumplen su función en el ecosistema.
- Permiso encima, DNI encima y basura de vuelta a casa. Nada de fuego fuera de zonas autorizadas, vallas cerradas al pasar, y prohibida la compraventa de setas en montes y caminos forestales.
Las condiciones pueden suspenderse o modificarse por razones ecológicas, y esa decisión corresponde a la Dirección General competente del Gobierno de La Rioja o al ayuntamiento titular. Antes de subir, consulta siempre el estado del área concreta a la que vas.
Qué sale en Cameros
La comarca tiene una micología rica porque tiene lo que hace falta: pinar de repoblación y bosque autóctono, altitud, suelos ácidos y, sobre todo, una pluviometría de sierra que no tiene el valle del Ebro. Entre las especies más buscadas en los montes camerianos aparecen el Boletus edulis, la Amanita caesarea, el níscalo (Lactarius deliciosus) y la seta de chopo (Agrocybe aegerita).
Esa misma diferencia de lluvia es la que explica el resto de este artículo, y la que explica por qué Mineraqua embotella donde embotella. Si te interesa el paisaje que hay detrás, lo recorremos en el Parque Natural de la Sierra Cebollera y en las mejores rutas de senderismo de La Rioja junto al agua.
La otra mitad del ciclo: el agua que no vuelve a salir
Aquí está la parte que casi nunca se cuenta. La lluvia de septiembre que dispara la temporada micológica se reparte en tres destinos: una parte se evapora, otra escurre por los arroyos hacia el Iregua, y una tercera se infiltra y empieza a bajar.
El micelio trabaja con la primera capa, la de los primeros centímetros de suelo. Por eso responde en dos semanas. El agua que se infiltra hacia el acuífero juega en otra escala de tiempo por completo: atraviesa lentamente las capas de roca de la sierra, se filtra de forma natural y se mineraliza en el camino, disolviendo los elementos de los materiales que atraviesa.
Cuando en Mineraqua captamos agua a 156 metros de profundidad en Torrecilla en Cameros, no estamos embotellando la tormenta del mes pasado. Estamos embotellando lluvia que cayó sobre esta misma sierra hace mucho tiempo y ha llegado abajo después de un viaje largo. El buscador de setas y el manantial beben de la misma nube, pero con décadas de diferencia. Lo explicamos en detalle en cómo nace el agua mineral de la Sierra de Cameros.
Y hay una consecuencia práctica de esto que conviene entender: por eso una temporada mala de setas no significa un mal año de agua mineral, ni al revés. Uno mide la humedad del suelo de esta quincena; el otro mide la lluvia de generaciones. Lo que sí comparten es la necesidad de que la sierra siga siendo lo que es, y de que su entorno se proteja. De eso hablamos en la protección del acuífero de la Sierra de Cameros.
Hidratarse en una jornada de setas (lo que casi nadie mete en la mochila)
Una jornada micológica no es un paseo. Son tres, cuatro o cinco horas de monte, con desnivel, terreno irregular, cargando peso a la vuelta y mirando al suelo todo el rato. El esfuerzo es real aunque no lo parezca, porque se hace despacio y a tramos.
El problema es que se hace en otoño. Con el fresco, la sensación de sed baja de forma notable aunque el cuerpo siga perdiendo agua igual, e incluso más: bajo el forro polar se suda sin verlo, el aire frío y seco se lleva agua en cada respiración y el frío aumenta la producción de orina. Bebes menos justo el día que caminas más. Lo desarrollamos en por qué tienes menos sed cuando refresca.
Tres recomendaciones sencillas:
- Sal con el agua puesta. Al menos medio litro por cada dos horas previstas, más si hay subida. Y bebe antes de salir, no solo durante.
- Bebe por reloj, no por sed. Un trago en cada parada para revisar una zona, aunque no te apetezca. En otoño la sed es un mal despertador.
- No cuentes con las fuentes. Una fuente de monte sin control sanitario ni cartel de potabilidad no es agua garantizada, por muy limpia y fría que salga. Lo explicamos en fuentes y manantiales de La Rioja: ¿se puede beber su agua?.
El agua de la sierra, embotellada en la sierra
En Mineraqua embotellamos en Torrecilla en Cameros, a pocos kilómetros de buena parte de los montes micológicos de la comarca, agua mineral natural captada en un acuífero situado a 156 metros de profundidad, con certificación FSSC 22000:
- Peñaclara, embotellada desde 1861, alcalina por composición natural y con flúor natural. La botella grande de la mochila y de la vuelta a casa.
- San Millán, de mineralización débil, con 374 mg/l de residuo seco y baja en sodio. Un agua ligera que entra sola cuando hay que beber sin tener sed, y la que servimos en hostelería: la que te ponen en la mesa cuando bajas del monte a comer.
- 22 Artesian Water, en vidrio de 822 mililitros, para mesa y alta restauración, donde un plato de temporada merece un agua a la altura.
Hay algo que cuadra en cerrar una mañana de setas con un guiso de la comarca y el agua de esta misma sierra en la mesa. Sobre esa combinación escribimos en gastronomía riojana y agua mineral.
Preguntas frecuentes
¿Cuándo se puede recoger setas en La Rioja?
El Decreto 1/2015, de 9 de enero, que regula la recolección de setas en La Rioja, prohibe recogerlas los lunes y los martes, salvo que sean festivos a nivel nacional o regional. En la práctica, la semana micológica va de miércoles a domingo. Tampoco se puede recolectar de noche: la actividad queda limitada a las horas de luz, tomando como referencia el orto y el ocaso que publica el Observatorio Astronómico Nacional para la ciudad de Logroño. A eso se suma la temporada biológica, que no la fija ningún calendario sino la lluvia: hasta que no llegan varios días de agua seguidos y el suelo se mantiene húmedo con temperaturas suaves, no hay nada que recoger por muchos permisos que se tengan.
¿Cuántos kilos de setas se pueden coger por persona y día?
La norma general en La Rioja fija un máximo de 3 kilos por persona y día, sumando todas las especies, incluidos los níscalos. La excepción son los terrenos acotados, es decir las áreas micológicas reguladas, donde rigen las condiciones del propio acotado: los permisos de zonas como la Sierra Cebollera o Moncalvillo autorizan hasta 6 kilos en la jornada para la que se expiden. El límite es por recolector y por día, no por cesta ni por vehículo, y todas las setas que se lleven deben proceder del área para la que se emitió el permiso.
¿Es obligatorio llevar una cesta para recoger setas?
Sí. La normativa riojana exige transportar las setas en cestas o recipientes similares que permitan la aireación y la caída de las esporas al suelo, y prohibe expresamente las bolsas de plástico, que impiden transpirar a las setas y retienen las esporas dentro. No es una formalidad estética: una cesta de mimbre o de rejilla va sembrando el monte mientras caminas, y ese detalle es parte de lo que sostiene la temporada del año siguiente. En una bolsa cerrada, además, las setas se calientan, sudan y llegan a casa en mal estado.
¿Qué necesito para ir a buscar setas?
Cuatro cosas imprescindibles y una recomendable. El permiso del área regulada donde vayas, que es personal e intransferible; el DNI o documento equivalente, porque el permiso debe presentarse junto a una identificación si te lo requiere la vigilancia; una cesta de mimbre o rejilla, nunca una bolsa; y una navaja para cortar limpiamente sin arrancar el micelio. La quinta, que casi nadie mete en la mochila, es agua: una jornada de setas son varias horas de monte con desnivel, y con el fresco del otoño la sed avisa mucho menos que en verano aunque sigas perdiendo líquido igual.
¿Hace falta permiso para coger setas en la Sierra de Cameros?
En las áreas micológicas reguladas, sí. Buena parte de los montes de la sierra están acotados y cuentan con sistemas de permisos propios, gestionables en su mayoría por internet, con modalidades diarias, de temporada y para empadronados. Cada permiso queda vinculado al área concreta para la que se expide, así que un permiso de un municipio no sirve para el monte de al lado. Los menores de 14 años no están obligados a sacarlo, pero deben ir acompañados de un adulto que sí lo tenga. En un terreno acotado privado hace falta además autorización del propietario.
¿Cuánto tardan en salir las setas después de la lluvia?
Lo habitual es hablar de entre diez y quince días desde una lluvia abundante, siempre que el suelo se mantenga húmedo y las temperaturas acompañen. Algunas especies responden antes y otras después: el níscalo suele necesitar bastante más tiempo desde las primeras lluvias serias del final del verano. La clave no es la tormenta aislada sino la humedad sostenida en el suelo durante esos días: si tras el chaparrón llega viento seco y sol, el ciclo se corta y no sale nada. Por eso dos otoños con la misma lluvia total pueden dar temporadas completamente distintas.
¿Se puede beber el agua de las fuentes del monte en Cameros?
No de forma automática. Que el agua salga fría, transparente y con buen sabor no acredita que sea potable, porque los parámetros que importan, entre ellos la contaminación microbiológica o los nitratos, son invisibles al ojo y al paladar. Solo son fiables las fuentes con control sanitario y cartel de agua potable, y ese estado puede cambiar según la época del año y las lluvias recientes. Para una jornada de monte lo sensato es salir con el agua que vas a beber ya en la mochila y tratar cualquier fuente sin señalizar como agua no controlada.
¿Cuánta agua tienen las setas?
En torno al 90 % de su peso. Esa cifra explica casi todo lo demás: por qué una seta puede formarse en poco más de un día cuando el suelo está cargado de agua, por qué se deshacen tan rápido si se guardan en plástico, por qué pierden tanto volumen en la sartén y por qué sin lluvia previa no hay temporada posible. El hongo no fabrica esa agua, la toma del suelo. Cuando el suelo no la tiene, el micelio se repliega hacia capas más profundas y espera, a veces durante meses.
Este otoño, cuando mires el parte y cuentes los días desde la última lluvia, acuérdate de que estás haciendo lo mismo que hace el micelio bajo tus pies. Saca el permiso del área a la que vayas, coge la cesta de mimbre, deja la bolsa en casa y mete agua en la mochila. Descubre las aguas minerales naturales de la Sierra de Cameros, en La Rioja, Peñaclara, San Millán y 22 Artesian, en Mineraqua.com.