La receta circula por WhatsApp, por foros y por la mitad de los blogs de salud en español: un litro de agua, el zumo de un limón, unas cucharadas de azúcar, una pizca de sal y otra de bicarbonato. Suena inofensiva y suena antigua, de las cosas que sabía hacer una abuela.
Al buscarla en Google esta misma semana, sin embargo, las cinco primeras versiones no coincidían entre sí. Una pedía 2 cucharadas soperas de azúcar por litro. Otra, publicada por un servicio de salud, pedía 8 cucharaditas colmadas. Entre una y otra hay casi el triple de azúcar, y ese detalle no es un matiz de cocina: es la diferencia entre un suero que rehidrata y uno que puede empeorar exactamente lo que intentas cortar.
Puntos clave
- En una gastroenteritis no se pierde solo agua: se pierden sodio y potasio. Reponer únicamente agua diluye el sodio que queda.
- Un suero de rehidratación funciona por una razón concreta: la glucosa arrastra el sodio a través de la pared intestinal, y el agua va detrás.
- La referencia europea (ESPGHAN) es de 60 mmol/l de sodio y 200 a 250 mOsm/l de osmolaridad. La fórmula de la OMS de 2002, 75 y 245.
- El riesgo del suero casero no es la fórmula, es la imprecisión al medirlo. Pasarse de azúcar o de sal puede aumentar la diarrea.
- La OMS desaconseja las soluciones caseras en Europa, donde el sobre de farmacia está a mano y trae la dosis exacta.
- Se toma a sorbos de 5 a 10 ml cada pocos minutos, nunca de un trago, y se sigue dando aunque haya algún vómito.
- El sobre se reconstituye con agua mineral natural sin gas, mejor de mineralización débil y baja en sodio.
Por qué una gastroenteritis deshidrata tan rápido
Una diarrea aguda puede hacer perder varios litros en un día, y lo que sale por ahí no es agua destilada. Es agua con sales disueltas: sobre todo sodio, y también potasio, cloro y bicarbonato. El vómito añade su parte y encima impide reponer por arriba lo que se está yendo por abajo.
De ahí viene el error más extendido, que es beber solo agua. Reponer agua sin sales sobre un cuerpo que está perdiendo sodio diluye todavía más el que queda en la sangre, y en un cuadro intenso eso puede acabar en una hiponatremia. Lo hemos contado con detalle en el artículo sobre si se puede beber demasiada agua: el sodio no es el enemigo en todas las situaciones, y esta es justo la situación contraria a la habitual.
El cuerpo tampoco ayuda a medir la pérdida. La sed llega tarde y, con náuseas de por medio, muchas veces ni siquiera aparece. Las señales fiables son otras: la cantidad y el color de la orina, la sequedad de boca, y en niños la ausencia de lágrimas al llorar.
Por qué el suero lleva azúcar (y no es para que sepa mejor)
Aquí está la parte que casi nadie explica y que hace que toda la receta tenga sentido. El intestino inflamado ha perdido buena parte de su capacidad de absorber sodio por las vías de siempre, pero conserva intacto un mecanismo llamado cotransportador sodio-glucosa: una especie de puerta que solo se abre si el sodio y la glucosa llegan juntos.
La glucosa no está en el suero para endulzarlo, sino para abrirle la puerta al sodio. Y el agua sigue al sodio por ósmosis. Ese hallazgo, de los años sesenta, es la razón por la que la rehidratación oral funciona y por la que se considera uno de los avances médicos más importantes del siglo XX.
Eso también explica por qué el exceso de azúcar es contraproducente. Si la solución lleva demasiada glucosa, se vuelve hipertónica: en lugar de arrastrar agua hacia la sangre, tira del agua del cuerpo hacia el interior del intestino y aumenta la diarrea. Un vaso de zumo de fruta, de refresco de cola o de bebida isotónica de deportista hace precisamente eso.
La composición que busca un suero de rehidratación
Estas son las fórmulas de referencia. Merece la pena mirarlas porque explican de un vistazo por qué ninguna bebida de supermercado sirve de sustituto:
| Componente | OMS 2002 (baja osmolaridad) | ESPGHAN (Europa) |
|---|---|---|
| Glucosa | 75 mmol/l | 74 a 111 mmol/l |
| Sodio | 75 mmol/l | 60 mmol/l |
| Potasio | 20 mmol/l | 20 mmol/l |
| Citrato | 10 mmol/l | 10 mmol/l |
| Osmolaridad | 245 mOsm/l | 200 a 250 mOsm/l |
La versión europea baja algo el sodio respecto a la de la OMS por un motivo epidemiológico: las diarreas del sur de Europa pierden menos sodio que las de los países donde se diseñó la fórmula original. Por eso en España lo que se dispensa se llama suero oral hiposódico, y por eso conviene no improvisar con un sobre traído de otro sitio.
Cómo hacer un suero oral casero para la diarrea
La versión española clásica es la limonada alcalina, y esta es la proporción que recogen los protocolos:
- 1 litro de agua mineral natural sin gas (o hervida y enfriada).
- El zumo de 1 o 2 limones, que aporta el potasio y el citrato.
- 2 o 3 cucharadas soperas rasas de azúcar.
- Media cucharadita de sal.
- Media cucharadita de bicarbonato.
El resultado debe quedar apenas dulce y apenas salado, con un punto de agua de mar suave. Si sabe a limonada rica, lleva demasiada azúcar. Ese es, de hecho, el control de calidad casero más útil que existe: el suero correcto no está bueno.
Cómo tomarlo: el ritmo importa más que la cantidad
Un vaso entero de golpe sobre un estómago irritado vuelve casi siempre por donde ha entrado. La técnica que recogen los protocolos pediátricos es la contraria: volúmenes muy pequeños y muy frecuentes, de 5 a 10 ml cada pocos minutos, con jeringuilla o cucharilla si hace falta.
Como orientación de volúmenes, y siempre bajo criterio médico en niños pequeños:
| Situación | Cantidad orientativa |
|---|---|
| Déficit estimado (pérdida del 5 % del peso) | 50 ml por kg, repuestos en 4 a 6 horas |
| Tras cada deposición líquida | 5 a 10 ml por kg |
| Tras cada vómito abundante | 2 a 5 ml por kg |
Y un detalle que sorprende a mucha gente: los vómitos no son motivo para suspender la rehidratación oral. Lo indicado es esperar unos diez minutos y retomar con volúmenes todavía más pequeños. Solo cuando los vómitos son incoercibles, las pérdidas superan los 10 ml por kilo y hora o hay sospecha de abdomen agudo, la vía oral deja de ser la opción y hay que acudir a urgencias.
Qué agua usar (y por qué no da igual)
Los protocolos hospitalarios son explícitos cuando explican cómo preparar el sobre: disuelto en un litro de agua mineral natural sin gas. No es un detalle de marca, es aritmética. El sobre trae una cantidad exacta de sodio calculada para dar 60 mmol/l en un litro; si el agua ya aporta sodio por su cuenta, el suero final se sale de la ventana prevista.
Por eso interesa un agua de mineralización débil y baja en sodio, que aporte lo mínimo y deje mandar al sobre. San Millán, con 374 mg/l de residuo seco y bajo contenido en sodio, responde a ese perfil, y es también el agua con la que trabajan muchas cocinas del canal Horeca precisamente por su ligereza. El gas, además, conviene evitarlo: distiende el estómago y favorece el vómito justo cuando lo que se busca es que el líquido se quede dentro.
Pasado el episodio, cuando ya se tolera la comida, la rehidratación vuelve a ser la de siempre, y ahí los electrolitos del agua mineral natural hacen su trabajo de fondo sin necesidad de fórmulas. Si quieres reconocer antes las señales de que el cuerpo va corto, las repasamos todas en la guía sobre síntomas de deshidratación.
Los errores más repetidos
- Beber solo agua. Repone volumen pero no sales, y diluye el sodio que queda.
- Tirar de bebida isotónica de deportista. Poco sodio y demasiada azúcar para este cuadro.
- Zumos y refrescos. Hipertónicos: empeoran la diarrea por efecto osmótico.
- Endulzar el suero para que entre mejor. Es justo lo que lo invalida.
- Beberlo de un trago. Provoca el siguiente vómito.
- Dejar de dar suero porque ha vomitado. Hay que retomar en 10 minutos, con menos cantidad.
- Ayuno prolongado. Hace décadas que no se recomienda: la alimentación se reintroduce pronto, en cuanto se tolera.
Preguntas frecuentes
¿Cómo hacer un suero oral casero para la diarrea?
La fórmula que recogen los protocolos españoles de la limonada alcalina es: 1 litro de agua, el zumo de 1 o 2 limones, 2 o 3 cucharadas soperas rasas de azúcar, media cucharadita de sal y media cucharadita de bicarbonato. Debe quedar apenas dulce y apenas salada, no como un refresco. La clave está en medir raso y no aumentar el azúcar para que sepa mejor: es justo el error que la vuelve contraproducente. Aun así, tanto la OMS como las sociedades europeas prefieren el sobre de farmacia.
¿Es efectivo el suero casero para la gastroenteritis?
Puede funcionar si está bien preparado, y en muchos países ha salvado millones de vidas. El problema en un domicilio no es la fórmula, es la precisión: una cucharada colmada en lugar de rasa cambia la concentración lo suficiente como para que el suero deje de rehidratar y empiece a arrastrar agua hacia el intestino. Por eso la OMS desaconseja las soluciones caseras de sal y azúcar en Europa, donde el sobre de farmacia cuesta poco y está en cualquier esquina. La excepción práctica es el sabor: hay niños que rechazan el suero comercial y sí aceptan la limonada alcalina, y un suero que se bebe siempre es mejor que uno perfecto que se queda en el vaso.
¿Cómo tomar suero oral para la diarrea?
A sorbos pequeños y muy seguidos, nunca de un trago. Los protocolos pediátricos indican dar 5 a 10 ml cada pocos minutos con una jeringuilla o una cucharilla, porque un volumen grande de golpe sobre un estómago irritado provoca otro vómito. Como orientación, se reponen entre 5 y 10 ml por kilo de peso tras cada deposición líquida y entre 2 y 5 ml por kilo tras cada vómito abundante. Si hay vómitos, conviene esperar unos 10 minutos y retomar con volúmenes aún más pequeños en lugar de suspender la rehidratación.
¿Cómo beber agua con gastroenteritis?
Beber solo agua es el error más común. En una diarrea no se pierde únicamente agua: se pierden sodio y potasio con ella, y reponer agua sola diluye lo poco que queda y puede bajar el sodio en sangre. El agua acompaña, pero la reposición debe llevar sales y algo de glucosa, que es lo que permite que el intestino absorba el sodio. En cuadros leves en adultos, alternar agua mineral con caldo salado y algo de alimento suele bastar; en cuanto las pérdidas son abundantes, toca suero de rehidratación.
¿Sirven las bebidas isotónicas de deportistas?
No son un sustituto. Están diseñadas para reponer sudor, no diarrea: llevan bastante menos sodio del que hace falta y bastante más azúcar, y ese exceso de azúcar puede empeorar la diarrea por efecto osmótico. Lo mismo vale para refrescos de cola, zumos de fruta y bebidas energéticas. La composición que busca un suero de rehidratación es muy concreta y ninguna de esas bebidas la cumple.
¿Qué agua hay que usar para preparar el suero?
Agua mineral natural sin gas, y así lo indican literalmente los protocolos hospitalarios cuando explican cómo reconstituir el sobre. Interesa además que sea un agua de mineralización débil y baja en sodio, porque el sobre ya trae la dosis exacta de sales calculada: si el agua aporta bastante sodio por su cuenta, el suero final deja de tener la concentración prevista. San Millán, con 374 mg/l de residuo seco y baja en sodio, encaja en ese perfil.
¿Cuándo hay que ir al médico?
Cuando hay signos de deshidratación (boca seca, ausencia de lágrimas, orina muy escasa u oscura, somnolencia, ojos hundidos), vómitos que impiden retener cualquier líquido, sangre en las heces, fiebre alta mantenida o dolor abdominal intenso y localizado. También si las pérdidas superan los 10 ml por kilo y hora, si el cuadro dura más de 48 horas sin mejorar, o siempre que se trate de un lactante, una persona mayor o alguien con enfermedad renal, cardíaca o diabetes.
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